¿Qué es en realidad la tonalidad?

Saludos lectores de TocaJazz.com, en este artículo hablaremos sobre la verdadera importancia de la tonalidad y lo alejada que está la visión tradicional de su verdadero propósito y potencial.

Primeros encuentros con la tonalidad

Normalmente cuando tenemos contacto con la enseñanza musical administrativa (conservatorios o profesores provenientes de la escuela clásica), suele hablarse de la “tonalidad” cómo algo que merece mucho respeto y no es para cualquiera… o de las armaduras… pero ¿A qué se refieren? Seré honesto y breve… En la mayoría de los casos la tonalidad se ve de dos maneras, la primera enfocada a la lectura, es decir, se nos enseña que las alteraciones (sostenidos y/o bemoles) que están al inicio de un pentagrama (después de la clave y la medida) estarán apareciendo de forma constante en la melodía escrita… vale, ¿Y la segunda? Pues que están asociadas con las escalas mayores… vale, y ¿Qué hacemos con ellas si solo vamos a leer? Pues ahí precisamente es de donde surge la confusión y donde nacen esos “ejercicios” poco eficaces en el lenguaje del Jazz con escalas mayores, que en ocasiones vienen con la falsa promesa de mejorar la técnica, que por supuesto después evaluará alguien para aprobarnos o no… pero ¿Realmente eso es todo?

La respuesta es no, ya que la tonalidad es un concepto infinitamente más profundo y útil, esto, porque de él se desprende todo lo relacionado a la armonía y por ende las herramientas que nos permiten a nosotros mismos crear la música y no solo leerla.

¿Qué es la tonalidad y por dónde empezar?

La tonalidad inicia de la replicación de la estructura interválica (tono – tonto – semitono – tonto – tono – tono – semitono) de la escala mayor de C (Do) en raíces diferentes a C (Do), por ejemplo, si quiero que la estructura interválica mayor se mantenga en una raíz que inicia en G (Sol) necesitaremos un sostenido en F (Fa)… aquí aparece el concepto de las armaduras o llaves (keys) como se conocen en inglés, concepto que facilitará la memorización de alteraciones para tener a nuestra disposición estas valiosas replicas interválicas que por cierto, puedes aprender más sobre este importante tema en el curso de “Teoría y Armonía” o “Saxofón moderno” en TocaJazz.com.

La utilidad de la tonalidad va más allá que solo leer satisfactoriamente una obra, esta permite establecer el efecto de reposo y estabilidad, denominado centro tonal o simplemente gravedad, lo que nos permite sentir un efecto de diálogo lógico, coherente y con cadencia usando los sonidos musicales… de la misma manera en la que conversamos, quién nos escucha sabe en todo momento cuando hemos terminado de hablar para así darnos señales de que el mensaje fue recibido y entendido, esto permite hablar sin interrupciones. En términos de improvisación, la gravedad permite dialogar reposando correctamente nuestro fraseo y dar la idea de discurso profesional creativo, además la tonalidad permite “medir” matemáticamente los intervalos mayores y sus respectivas versiones alteradas (aumentados y menores) lo que implica renunciar a tocar de oído y por consecuencia a tocar por prueba y error (situación que ningún profesional recomienda)… estos intervalos “conscientes” permiten abrir el contraste entre sonidos a voluntad y aumentar significativamente el “color” para crear conceptos estéticos únicos.

La tonalidad y los intervalos, desprenden el concepto modal y esto permite crear efectos de “animación” musical, es decir, con ayuda del tiempo, los compases permiten exponer simétricamente al oído “modos” o “variantes” de la tonalidad en saltos interválicos que dan la sensación de cadencia o movimiento, es decir, al igual que en una película animada, dónde los fotogramas son fotografías con pequeñas variantes que al ser puestas en movimiento por medio de un carrete y concentradas en punto o “foco” hacen que la memoria de nuestro cerebro de corto plazo, atrape y “sume” para así dar la sensación de animación, los compases exponen un “color” sonoro al oído con una duración determinada, la cual, al caducar y entrar otro nuevo compás con otro nuevo “modo” y a la misma duración, genera una “suma” en nuestra mente y así se da la creación de la música como tal.

Conclusión

Como puedes ver, la tonalidad es un concepto que permite a nuestra mente, además de leer, dar orden a todo el “catálogo” musical para ser tratado o manipulado a nuestra voluntad con nuestro instrumento para así crear ideas musicales propias (componer o improvisar) que posteriormente pueden ser escritas, arregladas e interpretadas ya sea por nosotros mismos u otros músicos. Existen múltiples maneras de abordar el tema y evidentemente hay versiones más prácticas y cómodas para los estudiantes (descubre todos sus secretos en nuestros cursos).

Hemos desmentido el mito sobre la utilidad de las escalas mayores en el instrumento, si… como lo lees… tocar las escalas mayores en tu instrumento no te dará una habilidad para improvisar, por el contrario, podría someterte a un estrés innecesario y a una gran pérdida de tiempo… las escalas son recursos meramente psicológicos que permiten dar instrucciones modales e interválicas al instrumento, pero no es propiamente un examen o un pretexto para mantener entretenida a la gente en un “curso”, es más bien una herramienta que permite al músico crear coherentemente ideas musicales originales. Si bien las escalas pueden usarse como medios que lleven a la “familiarización” técnica, lo aconsejable es ver este concepto de manera profunda y con un enfoque hacia la creatividad. Esperamos que este artículo sea de tu agrado, nos ayudes a compartirlo y ¿Por qué no? Si estás interesado(a) ¡Nos vemos en clase!