Cuidados básicos para tu saxofón

El saxofón como cualquier otro instrumento de viento, son de precisión y como tal deben tenerse ciertos cuidados para procurar su buen estado y funcionamiento. A continuación se listan las 5 principales consideraciones para el cuidado básico de tu saxofón:

 

  1. Antes de ensamblar tu saxofón, es importante sobre todo para el caso de ser un instrumento nuevo, que engrases con vaselina el corcho del tudel para que al insertar la boquilla ésta se deslice sin dañarlo. Esto alargará la vida del corcho y evitará fugas de aire y que la boquilla quede holgada. La intención es mantener el corcho hidratado, con el paso del tiempo el usar la vaselina podrá ser empleada en periodos más espaciados.

 

  1. Después de usar el saxofón es importante que elimines la humedad que en el haya quedado, esto lo puedes hacer con un trapo de algodón y un hilo, el cual te permitirá deslizarlo por el cuerpo del saxofón y el tudel. Igual puedes comprar los escobillones especiales para limpiarlos, los venden para el cuerpo del saxofón, para el tudel y para la boquilla.

 

  1. Con otro trapo de algodón deberás limpiar el cuerpo del instrumento para eliminar humedad y las huellas que por sudor hayas dejado en el instrumento, esto preservará la laca de tu saxofón. Si lo prefieres puedes usar toallas microperforadas muy similares a las que se usan para limpiar los lentes.

 

  1. Como la mayoría de instrumentos que usan zapatillas, existen algunas de ellas que tienden a pegarse; es conveniente secarlas con papel de fumar o bien conocidas como sábanas (nunca deberán pasarse por la parte adhesiva de las sábanas).

 

  1. Una vez seco el instrumento es muy importante dejarlo en el atril para el saxofón o bien dentro del estuche pero con éste abierto al menos por 5 minutos antes de cerrarlo para que evapore cualquier humedad que pudiera quedar.

 

El saxofón hasta cierto punto es un instrumento delicado por ello debes procurar su correcto manejo y mantenimiento; recuerda no asentarlo sobre mesas o sillas, cerrar correctamente su estuche y acostumbrarte a maniobrar con él como si fuese una extensión más de tu cuerpo.